SIBO: alimentos prohibidos y menú semanal

Artículo actualizado: 18-09-2026

Resumen

El SIBO ocurre cuando bacterias propias del intestino grueso proliferan de forma anómala en el intestino delgado, causando hinchazón y esteatorrea. El tratamiento combina antibiótico médico con una dieta baja en FODMAP (sin cebolla, ajo ni legumbres) que reduce la fermentación bacteriana. Tu guía para identificar qué evitar en cada fase, con reintroducción progresiva bajo supervisión del nutricionista.

Alimentos que deben evitarse en la dieta SIBO

Conocer los alimentos a evitar es crucial para gestionar el sobrecrecimiento bacteriano

Grupo de alimentosAlimentos a evitar en una dieta SIBO
LácteosLeche, leche condensada, leche evaporada, postres lácteos, helados, quesos blandos y yogur
FrutasCaqui, ciruela desecada, dátil, granada, higo, mango, manzana, pera, sandía, cerezas, chirimoya, grosella, lichi, mango, melocotón, mora, nectarina, pomelo, uva, coco…
VegetalesAjo, alcachofa, apio, calabaza, cebolla, cebolleta, coliflor, espárragos, col, coles de bruselas, kale, solo tomate cherry, puerro, remolacha, setas…
Cereales y tubérculosTrigo, centeno, cebada y amaranto (y derivados), yuca, maíz en lata
LegumbresGarbanzo, lenteja, alubia, soja, guisantes, tirabeques, habas
DulcesEdulcorantes que acaban en -ol, miel, jarabes o siropes y todos los alimentos que los contengan (galletas, bollería, pasteles, bebidas, postres lácteos…)
BebidasBebida de soja, jugos industrializados, bebidas alcohólicas, bebidas refrescantes
Semillas y frutos secosAnacardos, pistachos, almendra, castaña, bayas de goji
SalsasKetchup, tahini, tomate concentrado, cubitos de caldo

Tratamiento del sobrecrecimiento bacteriano

Aspecto Médico

  • Uso de Antibióticos: La elección del antibiótico dependerá de la evaluación médica, y puede incluir diferentes tipos según la naturaleza y gravedad de la afección. El objetivo es reducir la población bacteriana excesiva en el intestino delgado, restaurando así el equilibrio microbiano.
  • Seguimiento Clínico: Es crucial un seguimiento médico regular para evaluar la respuesta al tratamiento y realizar ajustes si es necesario. Esto incluye la monitorización de los síntomas y, en algunos casos, la repetición de pruebas diagnósticas.

Aspecto Nutricional

  • Implementación de la Dieta Baja en FODMAPs: La supervisión de un dietista-nutricionista es clave para guiar la dieta baja en FODMAPs. Esta dieta ayuda a reducir la fermentación de alimentos que pueden exacerbar los síntomas del SIBO.
  • Educación Alimentaria y Adaptación Dietética: Aprender sobre qué alimentos evitar y cuáles incluir es esencial. El dietista también te ayudará a adaptar tu dieta a lo largo del tiempo, según tu respuesta al tratamiento y evolución de los síntomas.
  • Reintroducción Progresiva de Alimentos: Tras un período inicial de restricción, se irán reintroduciendo alimentos gradualmente, siempre bajo la supervisión del nutricionista, para identificar posibles desencadenantes de los síntomas y ajustar la dieta de manera personalizada.

Este enfoque de dos frentes permite no solo abordar las causas subyacentes del SIBO, sino también mejorar la calidad de vida del paciente, minimizando los síntomas y promoviendo una mejor salud intestinal a largo plazo.

Alimentos buenos en una dieta para SIBO positivo

Grupo de alimentosAlimentos recomendados en una dieta SIBO
LácteosLeche sin lactosa, queso camembert, cheddar, mozzarella de cabra
FrutasArándano, plátano, frambuesa, kiwi, mandarina, naranja
VegetalesAcelga, alfalfa, berenjena, espinacas, hinojo, lechuga hoja de roble, brotes tiernos, escarola, nabo, pepino…
Cereales y tubérculosLibres de gluten, almidón de maíz, avena, arroz, maíz, sorgo, quinoa, mijo
LegumbresLenteja en pequeña cantidad
DulcesAzúcar
BebidasBebida de arroz, de avena, de almendra
Semillas y frutos secosAlmendras, semillas de chía, semillas de lino
GrasasAceites vegetales

Ejemplo de menú semanal para el SIBO

IngestaLunes
ComidaCalabacines rellenos de mozzarella fresca de cabra y albahaca
Pimiento relleno de arroz y pollo
Kiwi
CenaMilhojas de berenjena y patata al horno
Merluza a la plancha con rodajas de tomate a la plancha con orégano
Kéfir natural sin lactosa
Martes
ComidaEnsalada de brotes tiernos y pepino
Macarrones con carne picada y salsa de tomate casera (sin ajo ni cebolla)
Piña fresca
CenaSopa con juliana de calabacín, zanahoria y fideos
Tortilla de jamón con pan integral de espelta
Yogur natural entero sin lactosa
Miércoles
ComidaEnsalada de brotes tiernos con zanahoria y rabanitos
Arroz con gambas, almejas y perejil
Kiwi
CenaPatatas a la plancha con aceite de oliva y pimentón dulce
Rollitos de pollo rellenos de espinacas y salsa de naranja casera
Kéfir natural sin lactosa
Jueves
ComidaAmanida d’escarola, pastanaga i parmesà
Cuscús con calabacín, pimiento y pollo
Piña fresca
CenaSopa de pollo con fideos
Tortilla de berenjena con pan integral de espelta
Yogur natural entero sin lactosa
Viernes
ComidaEspaguetis integrales con pesto de nueces de macadamia y aceite de ajo infusionado
Lubina a la plancha con guarnición de brotes tiernos y rabanitos
Kiwi
CenaFajitas de maíz rellenas de pimiento verde, calabacín, berenjena y tiras de pollo
Kéfir natural sin lactosa
Sábado
ComidaEnsalada de brotes tiernos, tomate, pepino y almendras tostadas
Paella de marisco con aceite de ajo infusionado (sin ajo ni cebolla)
Piña fresca
CenaCrema de calabacín e hinojo
Tortilla de patata con pan de espelta con tomate
Yogur natural entero sin lactosa
Domingo
ComidaNoodles de arroz con salteado de zanahoria, judía verde, calabacín y pimiento verde con salsa de soja
Pollo al horno al limón
Kéfir natural sin lactosa con culís casero de frutos rojos
CenaEnsalada de brotes tiernos
Pizza casera de masa integral de espelta con tomate natural triturado, mozzarella fresca de cabra, rúcula y jamón ibérico
Kiwi

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Qué es el SIBO

SIBO se refiere al sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO son las siglas en inglés “Small Intestine Bacterial Overgrowth”).

¿Por qué hablamos de sobrecrecimiento? Pues porque existe primero de todo un aumento del total de bacterias presentes en el intestino delgado.

En segundo lugar, debe destacarse el tipo de bacterias que están sobrecreciendo. Son bacterias que, en un individuo sano, se encuentran en el intestino grueso. Pero en el caso de SIBO se encuentra de forma anómala en el intestino delgado.

¿Cómo se diagnostica el SIBO?

  • Test de Aliento para SIBO: Esta prueba no invasiva es una de las más comunes para diagnosticar SIBO. Consiste en analizar los niveles de metano e hidrógeno en el aliento después de consumir una solución de glucosa. Normalmente, estos gases solo se producen en el colon, pero en casos de SIBO, también se generan en el intestino delgado.
  • Endoscopia con Biopsia Intestinal: Para un diagnóstico más específico, se puede recurrir a la toma de muestras del contenido del intestino delgado mediante endoscopia. Esta muestra se analiza posteriormente para detectar indicios de sobrecrecimiento bacteriano.
  • Análisis de Heces y Sangre:
    • Estudio de heces: Se busca la presencia de grasa (esteatorrea), que es un síntoma común del SIBO. La esteatorrea indica una mala absorción de nutrientes, incluyendo vitaminas liposolubles como las vitaminas A, D, E y K.
    • Análisis de sangre: Se realiza para evaluar los niveles de ciertas vitaminas y otros nutrientes, que pueden verse disminuidos debido a una absorción deficiente asociada con el SIBO.

Estos métodos combinan la eficiencia de pruebas no invasivas con la precisión de análisis más detallados, proporcionando un enfoque integral para el diagnóstico del SIBO. Es importante consultar con un profesional de la salud para determinar el método de diagnóstico más adecuado basado en los síntomas y la historia clínica del paciente. Si necesitas ayuda puedes contactar con nuestros centros de nutrición, como por ejemplo, el centro de nutrición en Barcelona o el centro de nutrición en Madrid.

Diferencias entre SIBO y disbiosis

Cuando hablamos de disbiosis nos referimos al desequilibrio de la microbriota o flora, en este caso, a nivel intestinal. El SIBO es un tipo de disbiosis, que se produce en la zona del intestino delgado. Pero no es el único tipo de disbiosis que existe, y cada una debe tratarse de forma diferente.

¿Son buenos los fármacos convencionales?

Cuando nos diagnostican un SIBO es necesario realizar un tratamiento antibiótico que permita erradicar las bacterias que se encuentran de forma anómala y en elevadas cantidades en el intestino delgado. Este fármaco deberá ser recetado por un médico especialista en el aparato digestivo, quien nos indicará la dosis y la forma en la que debemos tomarlo.

Acompañando al tratamiento antibiótico puede ser que nuestro médico nos indique algún fármaco que ayude a aliviar al inicio del tratamiento los gases provocados por el SIBO. A su vez, nuestro Dietista-Nutricionista nos indicará el tratamiento adecuado para reparar la flora intestinal dañada.

Cuáles son las causas del SIBO

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido como SIBO, es un fenómeno complejo que puede ser desencadenado por una variedad de factores. Aquí se detallan las principales causas, integrando y sintetizando la información de ambas fuentes:

Causas anatómicas y quirúrgicas

  • Alteraciones en la válvula ileocecal o de Bauhin (válvula que separa el intestino delgado del intestino grueso), como en el síndrome de la válvula ileocecal abierta.
  • Cirugías intestinales que incluyen bypass gástrico o gastrectomía, que pueden alterar la estructura intestinal normal.
  • Enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Crohn, que afectan directamente la función intestinal.

Déficit de ácido gástrico, bilis y enzimas digestivas

  • Reducción del ácido gástrico debido a la edad, uso prolongado de medicamentos como omeprazol, o condiciones como la gastritis crónica.
  • Disminución de la bilis, que puede ser causada por enfermedades hepáticas o del tracto biliar.
  • Deficiencias enzimáticas, que pueden surgir por alteraciones pancreáticas o hepáticas, y ciertas enfermedades autoinmunes.

Motilidad intestinal comprometida

  • Factores que reducen la movilidad intestinal, incluyendo la edad avanzada, uso de ciertos medicamentos (como anticolinérgicos y antidiarreicos), y condiciones médicas como la diabetes o enfermedades inflamatorias intestinales.
  • Estilos de vida que afectan la motilidad intestinal, como la falta de actividad física o una dieta baja en fibras.
  • Es importante destacar que la presencia de uno o más de estos factores no garantiza el desarrollo de SIBO, pero sí aumenta el riesgo. Por tanto, una evaluación médica detallada es esencial para identificar la causa subyacente y el tratamiento adecuado.

Cuáles son los síntomas del sobrecrecimiento bacteriano

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado puede manifestarse a través de una variedad de síntomas, que varían en intensidad y frecuencia. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Dolor Abdominal: Sensación de malestar o dolor en el área del estómago, que puede variar desde leve hasta severo.
  • Alteraciones en el Apetito: Incluye tanto la pérdida del apetito como posibles antojos inusuales.
  • Cambios en el Patrón Intestinal: Esto puede manifestarse como diarrea o estreñimiento, a veces alternando entre ambos.
  • Náuseas: Sensación de malestar en el estómago que a menudo precede al vómito.
  • Hinchazón Abdominal: Sensación de distensión en el abdomen, a menudo acompañada de gases.
  • Esteatorrea: Presencia de heces grasas, un indicativo de mala absorción de grasas, que puede llevar a una deficiencia de vitaminas liposolubles como A, D, E y K.
  • Pérdida de Peso Involuntaria: Reducción no intencionada del peso corporal, que puede ser un signo de malnutrición.
  • Signos de Malnutrición: Incluyendo deficiencias nutricionales, debilidad y fatiga, que pueden ser consecuencia de una absorción inadecuada de nutrientes.

Es crucial reconocer que la presencia y severidad de estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si experimentas alguno de estos síntomas de forma persistente, es recomendable consultar a un profesional de la salud para una evaluación y diagnóstico adecuados.

Recuerda que este contenido es informativo y no sustituye una consulta con tu nutricionista.

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    Preguntas frecuentes

    El SIBO puede erradicarse con el tratamiento adecuado, pero tiene una tendencia significativa a recurrir si no se identifica y corrige la causa subyacente que lo provocó.

    El tratamiento estándar es el antibiótico rifaximina por su acción local en el intestino (prácticamente no se absorbe a nivel sistémico) y su buen perfil de seguridad, con tasas de erradicación del 70-80% en el SIBO de hidrógeno.

    En el SIBO de metano, suele combinarse con neomicina para mejorar la eficacia.

    El problema principal del SIBO es la recurrencia. Un estudio prospectivo publicado en el American Journal of Gastroenterology documentó que el 43,7% de los pacientes presentaba recaída a los 9 meses tras el tratamiento exitoso con rifaximina, especialmente cuando la causa subyacente (uso crónico de IBP, alteración de la motilidad o anatomía intestinal alterada) no se había corregido.

    Para reducir el riesgo de recurrencia, el tratamiento debe complementarse con medidas que mejoren la motilidad intestinal (procinéticos, espaciado de las comidas para permitir el CMM actuar), corrección de los factores predisponentes siempre que sea posible, y una pauta dietética específica diseñada por un dietista-nutricionista especializado.

    No, el SIBO no es una enfermedad contagiosa en el sentido convencional. No se transmite de persona a persona por contacto directo, por el aire ni por compartir alimentos o utensilios. Las bacterias que causan el sobrecrecimiento no son microorganismos externos o patógenos que se adquieren por contagio. Son las propias bacterias que residen normalmente en el intestino grueso de cada persona, que por distintas razones (alteración de la motilidad, déficit de acidez gástrica, cambios anatómicos) migran y se establecen en el intestino delgado donde no deberían estar en esa cantidad.

    El SIBO de hidrógeno es el más frecuente y está causado por bacterias que fermentan los hidratos de carbono produciendo hidrógeno como subproducto principal. Se asocia más frecuentemente con diarrea, tránsito acelerado y distensión abdominal pronunciada.

    El SIBO de metano, técnicamente denominado IMO (intestinal methanogen overgrowth) porque está causado por arqueobacterias metanogénicas, no por bacterias convencionales produce metano como gas predominante. El metano tiene un efecto inhibidor sobre la motilidad intestinal, lo que explica por qué el SIBO de metano se asocia típicamente con estreñimiento crónico, tránsito lento, mayor tendencia al aumento de peso y síntomas más difusos y menos agudos que el de hidrógeno.

    Sí, y en el SIBO el papel del dietista-nutricionista es especialmente crítico porque la dieta no es un complemento secundario sino una parte esencial del tratamiento: sin una pauta dietética bien diseñada y coordinada con el tratamiento antibiótico, las tasas de recurrencia aumentan significativamente y los síntomas pueden persistir incluso tras la erradicación exitosa de las bacterias.

    Un dietista-nutricionista especializado en patología digestiva puede diseñarte un menú semanal adaptado a tu tipo de SIBO —de hidrógeno, de metano o de sulfuro durante el antibiótico, inmediatamente después o en la fase de mantenimiento, ya que el perfil dietético óptimo para un SIBO con diarrea es diferente al de un SIBO con estreñimiento.

    Además del menú en sí, el dietista-nutricionista puede ayudarte a corregir los déficits nutricionales frecuentes en el SIBO (vitamina B12, hierro, vitamina D, vitaminas liposolubles) que si no se corrigen perpetúan la fatiga y el malestar general incluso cuando las bacterias han sido erradicadas. También puede orientarte sobre los procinéticos naturales y el espaciado de las comidas para mejorar el complejo motor migrante y reducir el riesgo de recurrencia a largo plazo.

    En Menja sa contamos con dietistas-nutricionistas especializados en patología digestiva y en el abordaje del SIBO, con visitas presenciales en Barcelona, Madrid, Mataró, Girona, Sabadell y Palau-Solità i Plegamans, y también en formato online. Si quieres empezar, puedes pedir tu primera visita aquí.

    Bibliografía

    Porcari, S., et al. (2026). Effectiveness of the low FODMAP diet in patients with irritable bowel syndrome and small intestine bacterial overgrowth syndrome. Frontiers in Nutrition. DOI: 10.3389/fnut.2026.1563278 https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41684777/

    Szczuko, M., et al. (2022). Efficacy of an Irritable Bowel Syndrome Diet in the Treatment of Small Intestinal Bacterial Overgrowth: A Narrative Review. Nutrients, 14(16), 3382. DOI: 10.3390/nu14163382 https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9412469/

    Skrzydło-Radomańska, B., et al. (2026). Dietary and Medical Management of Small-Intestinal Bacterial Overgrowth: A Narrative Review. Nutrients. DOI: 10.3390/nu18030402
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39940360/

    Queiroz, L.A., et al. (2025). Diagnosis and treatment of small intestinal bacterial overgrowth: an official position paper from the Brazilian Federation of Gastroenterology. Arquivos de Gastroenterologia, 62, e24082. DOI: 10.1590/S0004-2803.24612024-082
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39968993/

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    rosa maria espinosa
    Dietista Nutricionista en Menja sa

    Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos por la Universidad de Vic. Tiene un Postgrado en Nutrición Humana y Dietética Materna infantil en la Escuela Universitaria de Enfermería de Sant Joan de Deu y un Máster en Comunicación y Gastronomía por la Universidad de Vic.

    Está colegiada en el colegio profesional de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña (CODINUCAT) (CAT000273).

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