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Blog de nutrición de Menja sa

Mercurio y otros contaminantes químicos en pescado y marisco

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stos últimos días han salido varias noticias en los medios de comunicación referentes al resultado de un estudio llevado a término por el Departament de Salut sobre la presencia de contaminantes químicos en pescado y marisco.Ya durante el período 2000-2002 se realizó un primer estudio en el cual sólo se analizaron cuatro especies, pero que ya ponía de manifiesto que el pescado y el marisco son los alimentos que contribuyen de forma más significativa a la ingesta de contaminantes a través de la dieta.

Pero para poder reflejar la situación real, este primer estudio se amplió a las catorce especies más consumidas en Catalunya, que son, por lo que respecta a pescado azul: sardinas, atún, boquerón, caballa, emperador y salmón; con respecto a pescado blanco: merluza, salmonete y lenguado; y sépia, calamar, almeja, mejillón y gamba, dentro de los crustáceos y mariscos. Los contaminantes evaluados son, dentro de los inorgánicos: el arsénico, el cadmio, el mercurio y el plomo, y dentro de los orgánicos: las dioxinas, los furanos o los hidrocarburos aromáticos, entre otros.

Para llevar a término el estudio se analizaron 60 muestras adquiridas en Barcelona, Tarragona, Lleida, Hospitalet de Llobregat y Girona, que han dado como resultado una mayor concentración de contaminantes en general, como el mercurio o las dioxinas, en el pescado azul, una elevada contaminación del salmonete dentro del grupo del pescado blanco y niveles elevados de mercurio en el emperador. Respecto al arsénico, el cadmio y el plomo, hay más concentración en crustáceos y marisco, destacando la elevada contaminación de arsénico en el salmonete y de plomo en el salmón.

Ahora bien, para saber si los niveles de mercurio detectados son peligrosos para la salud, se deben tener en cuenta los datos de consumo de pescado y marisco, que se han extraído de la ncuesta sobre el estado nutricional de la población catalana (ncat 2002-2003).

Pues bien, con respecto a los datos de consumo, se ha observado una disminución, puesto que se ha pasado de 92 gramos por día a 68 en las últimas encuestas. Una vez se conoce el consumo diario por persona, para conocer la ingesta diaria real de contaminantes se debe multiplicar la concentración del contaminante en cuestión en cada especie por la cantidad diaria ingerida y sumar todos los productos obtenidos.

stos cálculos son los que ha llevado a término el estudio, que ha dado como resultado que la ingesta diaria estimada de contaminantes está por debajo de los niveles que serian peligrosos excepto en el caso del mercurio y del metilmercurio, puesto que se ha encontrado que en el grupo de población infantil la ingesta total es superior a los niveles de seguridad establecidos por la OMS. Además de la población infantil, las mujeres embarazadas o que se encuentren en el período de lactancia deberán tomar medidas como las que indicamos más abajo para evitar tomar dosis elevadas de contaminantes.

Ante estos resultados lo que no se debe hacer es dejar de consumir pescado, puesto que hay evidencia científica sobre los beneficios de su consumo, porque al margen de otros beneficios nutricionales aporta ácidos grasos omega-3 que reducen el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Hay un amplio consenso en la comunidad científica de que los beneficios de comer como mínimo dos raciones de pescado a la semana superan de largo los riesgos de los potenciales contaminantes.

Lo que sí podemos hacer por nuestra parte es tomar algunas medidas que ayuden a disminuir cuanto sea posible la ingesta de estos contaminantes. n primer lugar, nuestra alimentación deberá ser muy variada, es decir no limitarnos a unas especies concretas de pescado, siempre las mismas, e ir variando de tipo de pescado. Se consume mucho atún y salmón, y quizás deberíamos recuperar las sardinadas o dar una oportunidad a la caballa, los boquerones o el jurel, pescados azules excelentes que además presentan niveles bajos de contaminantes.

Una segunda medida seria consumir pescados de medidas pequeñas, puesto que los individuos más grandes tienen niveles superiores de mercurio que han ido acumulando con el paso del tiempo porque el mercurio no se excreta y se concentra cada vez más a medida que vamos subiendo en la cadena alimenticia.

Finalmente, podríamos reducir la ingesta de los pescados que presentan los niveles más altos de contaminantes y consumirlos sólo de vez en cuando, y evitar las partes dónde hay más concentración de tóxicos, que son el hígado y las gónadas. l músculo presenta menos acumulaciones de residuos tóxicos.

Para conocer los riesgos y beneficios que presenta el consumo de pescado y marisco, podemos consultar el programa Ribepeix, desarrollado por la Universitat Rovira i Virgili. Y si queremos consultar los niveles de mercurio de más especies, lo podemos hacer a través de la web de la Us Food and Drug Administration (Agencia Americana de Alimentos y Medicamentos).

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